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Al principio solo quería mirar

Allí está. Paseando el carro con mi bebe. De regreso a casa. Cada palabra, cada gesto, cada movimiento de ella, me escita. Llevo tres meses regresando el primero a casa y me siento culpable porque es a la niñera a la que ardo en deseos de ver y no a mi pequeño.
 Es un tormento. Soy mayor que ella. Es casi una niña. Pero no puedo dejar de pensar en ella. Y de tocarme. Tocarme mucho.

¡Joder! Esta subiendo por las escaleras del portal y ya estoy empalmado. ¿Se puede ser peor persona?

 Lleva un conjunto delicioso, que... ¡Mierda! Ya está en casa y no me ha dado tiempo a tocarme. Porque llevo tres meses pensando en ella. Tres meses tocándome. Tres meses echando los mejores polvos de mi vida con mi mujer. Pero pensando en ella.

 -Hola.
 -Hola señor Beck. Hoy también ha salido pronto.

No era una pregunta, era una afirmación sutil. ¿Sospechaba de él? Seguro que sí, seguro que empezaba a ser sospechoso, debería de plantearme otros tipos de acercamientos.

 -Eh, si. Esto siendo altamente eficiente en mi trabajo. Volver antes a casa, ahora vale la pena.

 Me ruborizo. Pero me giro y no se da cuenta. O eso creo. El pequeño Charles me da un respiro. Ella coge al bebé, y yo miro su culo, sus curvas, sus pantalones ajustados y sueño con bajárselos, palparle las nalgas mientras ella suspira, deseosa.

Otra vez la erección. Ella me habla, pero he salido de la habitación, no la escucho. Peleo con mi verga y mi bragueta. No se que dicen en el salón.

 He tardado unos minutos en salir.

 Ha llegado mi mujer.

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